Siempre he creído en la importancia de hacer que la energía fluya. Cuando la liberamos bien sea con nuestros pensamientos, nuestras palabras o nuestras acciones procurando que otros sean felices, logren sus metas, cumplan sus sueños, obtengan lo que anhelan, focalicen sus ideas o den rienda suelta a sus ilusiones es cuando el mundo y nuestro propio mundo KANVYA.

En consecuencia, hacemos que la energía desprendida retorne a nosotros multiplicada en forma de sonrisas, buenos deseos y enormes posibilidades de hacer también realidad nuestras propias ilusiones.

Y definitivamente un “subidón” de energía es lo que siento cada vez que alumnos como Alfredo, Xavier, Sandra, Teresa, Olga, Carlos o David se deciden a poner sus sueños en línea o cuando otros alumnos como Victor, Germán, Eva, Sandra, Julian, Davinia, Mónica, María, Ana, Ramón, Claudia, Angel, Soraya, Olga, Helena, Claudia, Nelson, Luisa, Giorgio, Julia, Gemma Eulalia, Cindy, Angel, Laia, Mario, Eli, Juan Ramón, Jaime, Irene, Natalia, Marina, Mónica, Montse, Mercedes, Johana, Paula, Linda, Daniela, Raquel, Emma, Jennifer, Elena, Jose, Isabel, Luisa, MaryPaz, Angeles, Cristina y otros cientos de alumnos igualmente especiales a los que he tenido el gusto de transferir mis conocimientos en estos más de 10 años, se esfuerzan por ser cada día mejores profesionales, aprender más, dar lo mejor de sí mismos y crecer como personas.

Todas las personas que hacen parte de la comunidad del trébol con su #actitudyaccion logran que la energía fluya, que su entorno sea diferente, que el mundo KANVYE y que el corazón se me llene de una enorme felicidad…..

Así que deseo que la energía del trébol siga fluyendo, pasando de mano en mano para que se nutra de buenas sensaciones, colmando de actitud, acción, armonía y alegría a todo el que le llegue…. porque los tréboles dan frutos.